Un hombre rendido ante un contrincante se puede volver a levantar, uno rendido ante el conformismo queda postrado para siempre.

dijous, 19 de gener del 2012

La novela histórica


Algunas obras del siglo XVI pueden considerarse novelas históricas. En unas ocasiones se trata de historia novelada y en otras son auténticas novelas, pero de argumento real, no inventado o inventado sólo en parte, que narran acontecimientos pasados más o menos lejanos.
Algunos rasgos estructurales de la novela histórica ya estaban presentes en obras del siglo XVI, como en las de características generales explicadas antes, pero el subgénero literario nació de pleno derecho con el Romanticismo, en el siglo XIX.
En este tipo de obras, el protagonista o héroe de la novela es, en unos casos, un personaje histórico legendario, ejemplo del Cid o el rey don Sebastián; en otros, los personajes son inventados. Todos ellos son situados en el argumento dentro de un marco histórico concreto.
Al igual que sucedió con las obras puramente históricas, este subgénero tuvo una gran divulgación en el Renacimiento. El factor cronológico en la narración no fue un impedimento, pues fueron igualmente exitosas las obras que se situaban en épocas remotas, donde el autor gozaba de mayor libertad debido al desconocimiento de los lectores, como los de tema contemporáneo, donde existía la posibilidad de interpretar de forma partidista los hechos recientes y bien conocidos.
Ilustración de tema histórico aplicable a la novela morisca;
en la imagen, la familia real nazarita (última dinastía musulmana
que reinó) abandonando los alcázares; obra de Ruiz Almodóvar.
Cabe situar en este grupo a la novela morisca. La más conocida de todas las novelas históricas que encajan en ella es la obra anónima La historia del Abencerraje y de la hermosa Jarifa, que debió ser compuesta alrededor de la década de 1550-60, pero que no apareció por primera vez hasta 1561.
Principales obras y autores de la novela histórica
El tema morisco e histórico en general, fue incluido en novelas cortas por variados autores, como Cervantes o Mateo Alemán. También otros autores, como Fray Antonio de Guevara, explotaron este subgénero en obras que, si no son novelas en si mismas, sí pueden considerarse al menos relatos históricos novelados.
Las principales obras de este subgénero son:
viñeta
Historia de Marcilla y Segura (1555), de autor anónimo, que trata el tema de los amantes de Teruel, que fuera popularizado en el teatro del siglo XIX.
viñeta
Historia de Gabriel de Espinosa (1595), que trata sobre la leyenda del rey don Sebastián.
viñeta
La historia del Abencerraje y de la hermosa Jarifa, de autor anónimo, publicada en 1561 junto a la Diana de Montemayor, pero escrita alrededor de 1530.
viñeta
Guerras de Granada, de Ginés Pérez de Hita, que fue publicada en dos partes: por un lado laHistoria de los bandos de zegríes y abencerrajes (1595), y por otro las Guerras civiles de Granada (1619).

dimecres, 11 de gener del 2012

Aparición de la novela (Obras clássicas de Grecia y Roma)

La novela no fue un género especialmente cultivado en el mundo de la antigüedad latina y griega. El género narrativo por excelencia era la epopeya, en la que se narraban hechos externos al autor. Las primeras novelas que pueden considerarse como tales, aunque con un sentido muy distinto al moderno, aparecieron muy tardíamente.
En este sentido, se escriben unas cuantas obras entre los siglos I y IV, con técnicas que en unos casos proceden de la narrativa épica, y en otros casos con rasgos o caracteres de la comedia satírica clásica.
En la antigua novela griega se hacía un relato de tema amoroso, en el cual los amantes eran separados y sufrían una serie de peripecias, realizaban viajes exóticos, imprevisibles y llenos de aventuras y, finalmente, se producía el reencuentro entre ellos. Los protagonistas respondían al tópico de la belleza, juventud y fidelidad amorosa absoluta.
En la novela griega del siglo I al IV sobresalen dos autores: Luciano de Samosata, que escribió narraciones de tipo satírico; y Longo, del que no se sabe casi nada de su vida, pero si de la existencia de su obra Dafnis y Cloe; ésta, aunque puede incluirse entre las novelas de aventuras griegas, en ella cobra más importancia el análisis sentimental. La novela pastoril se impulsaría en el siglo XVi precisamente tras el descubrimiento de esta obra.

Todo y eso las Obras clássicas de Grecia y Roma se basan en tres grandes obras de carácter épico, que destacan por encima de las demás. Son la Odisea (aventuras de Ulises), la Ilíada (la Guerra de Troya) y la Eneida (la historia de Rómulo y Remo, y los orígenes de Roma). La Ilíada i la Odisea, las escribió Homero. Lo que izo, fue recoger las aventuras y los relatos escribirlos en formato de poema, no en prosa.
Cuando cae el Imperio Romano y los pueblos bárbaros llegan, Europa entra en una etapa de retraso cultural muy profundo. La actividad de la gente se vuelca en el campo, nace el feudalismo y estas tres obras y muchas más de autores grecolatinos, quedan olvidadas. Solo una minoría, concretamente en los monasterios, conservan y aprecian este tipo de obras. Este retraso cultural, también es debido a que la iglesia rechaza muchas obras grecolatinas y su forma de hacer y pensar se vuelve muy rígida.


ILIADA, de Homero:  Epopeya griega, el poema más antiguo escrito de la literatura occidental, que nos cuenta la historia de los últimos 51 días de la guerra de Troya y la cólera de Aquiles (que debía ser tremendo cuando se enfadaba).
ENEIDA:Según la leyenda, Roma fue instituida en el 753 a.C. por Rómulo y Remo, los hermanos gemelos hijos de Rea Silvia, una virgen vestal. Rómulo y Remo fueron dejados para que se asfixiaran en las orillas del Tibes. Allí los halló una loba, que se los llevo amamanto y crió. Ya adultos, los hermanos volvieron al lugar donde habían sido abandonados y allí fundaron la ciudad de Roma.
ODISEA, de Homero: Narra la historia de Ulises, rey de Itaca, que fue convocado con el resto de los caudillos griegos al asedio de Troya. Odisea cuenta el regreso de este personaje a su casa tras la guerra, un largo viaje lleno de problemas e inconveniente, mientras su mujer, Penélope, tejía y tejía.
TEOGONÍA, de Hesiodo: Nos trae una versión del origen del cosmos y el linaje de los dioses de la mitología griega. Es una de las obras claves de la épica grecolatina. 
TRAGEDIAS, de Esquilo: La tragedia era el género dramático por excelencia de los griegos. Personajes enfrentados a conflictos diversos, pero marcados desde el principio por un destino fatal, que siempre acababan en muerte y sufrimiento. La obra de este autor siempre trata, como tema central, la justicia. Esquilo contribuyó a darle a la tragedia su forma definitiva, incorporando un segundo actor.
TRAGEDIAS, de Sófocles: Uno de los autores más destacados del género, junto con Esquilo, es autor de obras como Antígona o Edipo Rey. De toda su producción literaria sólo se conservan siete tragedias completas, las que son de importancia capital para el género.
FABULAS, de Esopo: Las fábulas de Esopo toman su fuerte en los relatos populares y su obra es considerada por algunos autores como una sátira. Fábulas tan conocidas como “La gallina de los huevos de oro”, “La zorra y las uvas” o “El ratón de campo y el ratón de ciudad”, son atribuidas a este autor. Son relatos cortos, muy cortos, se leen rápido y son muy interesantes .

Aparición de la novela

La aparición de la novela en Europa se sitúa en el siglo XII. La escasa tradición clásica en el género novelístico se pierde prácticamente durante la Edad Media. No sería hasta el siglo XII en que, de alguna forma, renace en autores y lectores el gusto por la novela. A partir de entonces, en el mundo oriental de Bizancio, se escriben novelas bizantinas en verso, o en verso y prosa, como continuación del mundo greco-romano.
Por su parte, en el mundo occidental, surge en Francia una narrativa culta en verso: los romances-novelas o "romans", de tema ocasionalmente clásico, pero que enseguida comenzaron a preferirse del ciclo bretón.
De la novela cortés medieval, cuyas características estableció Chrétien de Troyes, surgirían a finales del siglo XV la novela de caballerías y la novela de tema amoroso o sentimental, que alcanzarían un notable éxito durante el siglo XVI.La Materia de Bretaña, el Ciclo Bretón o Materia Artúrica se trata de un conjunto de relatos, en verso primero y en prosa después, escritos en diferentes lenguas y que se desarrollaron en la Edad Media y que narraban hechos caballerescos y amorosos situados en la Bretaña medieval (tanto la insular como la continental). Eran relatos relacionados con la vida y hazañas del rey Arturo y de sus caballeros de la Mesa Redonda (Tabla en castellano, debido a que los primeros relatos que llegaron a Castilla procedían de Francia).No se conoce la existencia de un Arturo real en Bretaña. Parece ser que existió en torno al año 800 un “dux bellorum” llamado Arthur, y que se trataba de un general de origen romano que luchó contra los sajones. También podría tratarse de un prefecto romano de la época de Adriano llamado Lucios Artorius Castos, que mandó sobre la VI legión que acampaba cerca de York.
Las primeras referencias sobre Arturo se podían encontrar en fuentes galesas como el poema Y Gododdin (hacia el año 600), atribuído al bardo Aneirin, aunque realmente el poema data del siglo X. También fuentes galesas eran el Libro Negro de Camarthen y los Despojos de Annwn pertenciente al Libro de Taliesin. Estos poemas galeses muestran un Arturo más despiadado que fuentes posteriores, y su reino es situado en Celliwig y no en Camelot.
También se menciona a Arturo en historias escritas en latín de los siglos noveno y décimo y en cuentos sobre historias galesas en la colección de El Mabinogion (hacia 1100). En uno de estos cuentos la mujer de Arturo, Ginebra, y sus caballeros Kay, Bedivere, y Gawain hicieron su aparición en los textos artúricos.
La siguiente referencia a las narraciones del ciclo artúrico, y que expandió la leyenda por Europa Occidental, la encontramos con la aparición de la Historia regum Britanniae de Geoffrey de Monmouth en 1135. Este autor normando trató de dotar a los britanos de un pasado glorioso y de un caudillo similar al de otros pueblos para contrarrestar las ricas tradiciones heroicas de los invasores procedentes de la Normandía francesa que por aquel entonces gobernaban en Gran Bretaña. Aquí Arturo es identificado como el hijo del rey de los britanos Uther Pendragon. En este relato también aparece Merlín como consejero de Uther. La historia también menciona la isla de Avalón, donde Arturo fue a recuperarse de las mortales heridas que le causó Mordred en la última batalla , y la corte de Caerlon. También contaba la traición de Mordred y la infedelidad de Ginebra.
Geoffrey de Monmouth
Todos los últimos desarrollos de la leyenda artúrica están basados en los trabajos de Geoffrey de Monmouth. Así, la primera historia inglesa acerca de Arturo esta en la obra del poeta Layamon Roman de Brut (1205), que no era más que una versión inglesa de la obra de Geoffrey. En ella, Arturo es descrito como un guerrero a escala épica. También apareció la leyenda de la espada incrustada en una roca y la leyenda de Excalibur.
En Europa la Materia de Bretaña se desarrolló como una historia basada en las antiguas tradiciones celtas, y así fue considerada por todo el continente. Los relatos artúricos franceses más viejos son una serie de poemas del siglo XII escritos por Chrétien de Troyes. Chrétien elaboró el Cuento del Grial, considerado el cénit de los mitos cristianos de la Edad Media, con lo que se le daba a toda la Materia un marcado carácter cristiano. Uno de estos relatos incluye por primera vez a Lancelot, el caballero principal de Arturo y su mayor rival a la hora de conseguir el amor de Ginebra. Otro poema trata sobre Percival y su búsqueda del Grial, que desde entonces en adelante fue considerado como un tema principal del ciclo artúrico. El trabajo de Chrétien ha tenido gran influencia en los siguientes relatos sobre la Materia, en especial en las versiones germanas.
Chrétien de Troyes

divendres, 23 de desembre del 2011

Aspectos filosóficos de "El árbol de la ciencia"

Buenas tardes a todos y feliz Navidad! He encontrado una web bastante interesante abajo os dejo el link y este resumen de los aspectos filosóficos de la obra de Pío Baroja que hemos leído este trimestre. 


El árbol de la ciencia es una novela intelectual impregnada de una filosofía pesimista. Tres son los filósofos preferidos en las lecturas del protagonista: Kant, Schopenhauer y Nietzsche. De ellos, la presencia más influyente es la Schopenhauer. Así, en la novela se muestra desde el principio la relación entre el dolor y sufrimiento del hombre y la inteligencia y conocimiento empleados en la búsqueda de la verdad. Hurtado se va convenciendo de la filosofía pesimista del alemán ya en su período de alumno interno en el hospital, ante la contemplación del dolor de los enfermos y la crueldad del personal sanitario. Su dolor resalta más en contraste con la actitud inconsciente de su compañero Lamela, que está enamorado de una solterona fea, pero él la idealiza y la ve bellísima. También se aprecia el eco de Schopenhauer en la conducta de Hurtado cuando alivia el sufrimiento de su soledad familiar y de su rechazo de la farsa universitaria al ver el dolor de su amigo artrítico Fermín Ibarra: es el alivio del dolor personal ante la contemplación del ajeno.  Hurtado intenta seguir el modelo de la abstención (“ataraxia”) schopenhaueriano hasta que la muerte de Luisito perturba la tranquilidad encontrada en el pueblo burgalés.
El auténtico núcleo filosófico de la novela está en la cuarta parte: en ella Iturrioz esboza su concepción del mundo partiendo de la imagen bíblica del árbol de la vida y el árbol de la ciencia (4ª parte, cap. 3).
Hurtado defiende la esperanza de que mediante la ciencia y el conocimiento se podrá llegar a un mundo mejor; pero ante la ruindad humana de Alcolea, llega al escepticismo puro, a la serena impasibilidad conseguida con la autolimitación, pero la pierde en la entrega sexual con Dorotea (5ª parte, cap. 10).
De nuevo en Madrid, vuelve a conseguir la ataraxia mediante la abstención social en el refugio de su matrimonio con Lulú, convencido de que “Iturrioz tenía razón: la Naturaleza no solo hacía el esclavo, sino que le daba el espíritu de la esclavitud” (6ª parte, cap. 8). Hurtado vuelve a perder la ataraxia (esa abstención vital propugnada por Schopenhauer) abatido por la muerte de su hijo y de su esposa, y, aplastado por el dolor, ya no puede conciliarse con la vida ni por medio de la ciencia ni por la de la abstención.

https://sites.google.com/site/lenguaenliteratura/el-arbol-de-la-ciencia-pio-baroja

dimecres, 21 de desembre del 2011

SÉPTIMA PARTE: La experiencia del hijo

Hola a todos! Aquí os dejo el resumen de la séptima y última parte, la más emocionante, con un gran a la vez que inesperado desenlace. 
Andrés fue a pedirle consejo a Iturrioz hablando como si fuese un tercero que le había pedido consejo. El tío le recomendó que dijera que si era fuerte y quería casarse, que se casase y tuviese hijos. Si era débil y quería casarse, que se casara, pero que no tuviera hijos. Por la tarde escribió Andrés a su tío diciéndole que se iba a casar.
Lulú pidió a Iturrioz que le buscase un trabajo nuevo a Andrés, y le buscó uno como traductor de artículos. Se fueron a vivir al barrio de Pozas. Se casaron por la Iglesia, Andrés se negó a que Dña. Leonarda viviera con ellos y cogieron a la Venancia para que ayudase en la casa. Le pasaron a Andrés a hacer estudios originales con datos obtenidos por científicos extranjeros. Estaba cada vez más a gusto y temía que esa paz se desmoronase en cualquier momento. Cada vez estaban más enamorados. Lulú pensaba que
Pasaron varios meses y la tranquilidad se turbó. Lulú se deprimía porque quería tener un hijo y Andrés se angustiaba. Cuando le dijo que estaba embarazada, ella estaba histérica y muy celosa y sentimental y él estaba muy nervioso y angustiado. No podía dormir y tomaba morfina cada vez estaba peor.
Cuando tenía que dar a luz hubo un problema con el cordón umbilical y el bebe nació muerto. Lulú sufrió una grave hemorragia y a los tres días murió. Todo esto superó a Andrés quien se envenenó tomándose un producto tóxico y murió.

divendres, 16 de desembre del 2011

SEXTA PARTE: La experiencia en Madrid

Cuando Andrés volvió a Madrid, allí se vivía el preparativo contra los E.E.U.U. por Cuba y Filipinas y se vivía con optimismo. Se perdió la guerra, como pensaba Iturrioz. Un día Andrés fue a casa de su tío y le contó su experiencia en Alcolea. Según Iturrioz la naturaleza le da al rico el espíritu de riqueza y al pobre el de miseria.
Un día en el Apolo se encontró con Montaner y entraron en un café. Hablaron sobre ellos. Montaner acabó la carrera gracias a que los padres de su novia se la llevaron a Santander y él se marchó a Salamanca. Le cuenta que Aracil montó una clínica y que después de haberle ayudado él, se asoció con Nebot (un valenciano). Lamela se fue a Galicia y no ejercía pero vivía bien. Aracil estaba casado con una muchacha a la que prostituye y, según Montaner, iba a llevar a Nebot a su casa para que se acostaran juntos. Días más tarde, Andrés se encontró con Julio. Estuvieron hablando y él dijo que tenía plena confianza en su mujer y que todo era normal el gasto que tenían.
Se encontró con Fermín Ibarra, quien se iba a Bélgica para aprovechar sus inventos ya que en España eran todos unos chulos sin futuro. A los pocos días le escribió Ibarra a Andrés desde Bélgica diciéndole que sus empresas iban bien.
Un amigo del padre de Andrés le estaba buscando trabajo. Un día, al salir de la casa de éste, se encontró con Lulú y quedaron un café. Le contó que Julio había abandonado a Niní y que ésta se había casado con Prudencio y le había puesto una tiendecita a Lulú. En el café también estaba Doña Leonarda, quien le miraba con desprecio y un tipo joven con anteojos. Acordaron en verse otro día.
El puesto de médico de higiene no le agradaba. Comenzaba a aumentar su instinto antisocial y veía desfilar a prostitutas que le daban pena. Un cura tenía dos casas de prostitución y a veces, cuando tenía que hacer visitas en este tipo de casas, veía a señoritos de la alta sociedad. Todo esto le llevaba a reflexionar, sacando como conclusión que la casta burguesa se iba preparando para someter a la casta pobre y hacerla su esclava.
Andrés fue a visitar a Lulú a la tienda, que era grande. Lulú dijo que le había dicho a Julio que cuando Andrés estudiaba había dicho que casarse con ella era lo mismo que casarse con un orangután. A veces iba al café con Lulú, el tipo de anteojos y Leonarda. Andrés recriminó a Lulú que tratase de manera desdeñosa al farmacéutico por ser su pretendiente.
Andrés, desilusionado y angustiado con lo que veía en las casas de prostitución le cuenta a Lulú que le habían escrito una carta unas chicas que viven y ejercen la prostitución firmando Las Desgraciadas. Le cuenta que fue a un prostíbulo un tipo afeminado que junto con el ama, eran los que captaban a las chicas. Le contó algunos trucos para retener a chicas, como a una chica de Sevilla que fue reclamada por sus padres y fue imitada por otra. Hablaba con amargura y Lulú le aconsejó que dejase ese puesto.
Abandonó el puesto de médico de higiene, y gracias a Julio se puso de médico en La Esperanza, un hospital para pobres que le fatigaba a la vez que le encolerizaba.
Seguía con su instinto antisocial y tenía ganas de matar los domingos a aquellos que volvían de los toros, lo único que le tranquilizaba era estar con Lulú y a veces iba con ella y su madre al paseo de Rosales. Fue a visitar a su niño enfermo y al lado vio a un viejo ciego y medio loco, que resultó ser Villasús y a los pocos días murió. Fue Andrés a visitarlo y le vio rodeado de bohemios desarrapados todos medio locos diciendo que quizás Villasús seguía vivo.
Andrés le dice a Lulú que hay dos procedimientos del amor, como en la medicina: el de los tímidos es buscar pareja opuesta y el de los satisfechos de su físico, que buscaban alguien semejante. Pero dice que ella es diferente. También define el amor como la confluencia del instinto fetichista y el sexual. Pero que en el fondo el amor es un engaño. Un día, después de ver a Lulú con un militar que la visitaba en la tienda, Andrés estuvo por la Moncloa, cuando sintió la necesidad de ir a ver a Lulú. Primero la piropeó, luego se declaró y luego la beso. Lulú le dijo que ella estaba enamorada de él desde el primer día y que a partir de ese día donde él fuera, tenía que llevársela.

dissabte, 10 de desembre del 2011

QUINTA PARTE: La experiencia en el pueblo

Nombraron a Andrés médico titular de Alcolea del Campo, un pueblo entre Castilla y Andalucía. Se compró un billete de primera y se fue. En su vagón estaba un hombre americano y un chico alto. Entró el revisor y pidió los billetes. Él le advirtió al americano que su billete era de segunda y el hombre empezó a gritar y a insultar a los españoles y a España. El joven alto se le enfrentó y defendió su patria. El tren se paró y entró una compañía de cómicos. Llegó a la estación y esperó a que llegase el coche hacia Alcolea.
En la diligencia en la que fue al pueblo viajaba también una vieja de pocas palabras. Se bajó en la Fonda de la Palma donde pidió una habitación espaciosa. En el patio había un canario y tres hombres: un catalán, un riojano y un andaluz. Con los que luego se acercó al casino. Luego marchó a ver al Secretario y con él, al médico compañero, el Doctor Sánchez. Éste le dijo que no pensase en ganar mucho dinero porque a los ricos los trataba el doctor Don Tomas Solana. Mientras que el doctor Sánchez se marchó, el Secretario y Andrés subieron a un cerro desde donde se veía el pueblo con viñedos y alguna higuera. Bajaron al pueblo y Andrés cenó en la fonda y luego dio una vuelta por el pueblo.
El doctor Sánchez y Andrés se dividieron el pueblo en dos. Los primeros días resultaron muy tranquilos. Se cansó de la fonda y el agua en Alcolea era carísima. Decidió abandonar la fonda y el doctor Sánchez le buscó una casa en las afueras. Se quedó una habitación en el piso bajo. Era amplia y daba a una callejuela. Pidió una tinaja y un mozo que la llenara y de comer legumbres. Por pedir esto le tomaron por loco. El marido de la patrona se llamaba José, pero le llamaban Pepinito. Tenían una hija llamada Consuelo de unos 12 años.
A Sánchez le gustaban demasiado los toros. Una tarde se fue a Baeza y vino un hombre a avisar a Andrés de que la hija del molinero estaba muy enferma. Él la operó. Al día siguiente, Sánchez y él discutieron porque Andrés había aconsejado a la madre que llevase a la chica a Madrid. Mientras la gente se ponía del lado de Andrés, Sánchez hablaba mal de él para desacreditarle. Andrés, con su escepticismo iba ganando prestigio.
Alcolea vivió una etapa de esplendor cuando Francia firmó con España tratados del vino, pero luego, empezó el declive al no haber sensación de asociación. Sobre política, el pueblo estaba dividido en dos bandos: los ratones (liberales) y los Mochuelos (conservadores), como el alcalde. En Alcolea los ricos defraudaban a Hacienda y no se les tomaba por ladrones. El tiempo se hacía eterno. Pepinito era un petulante que trataba fatal a su mujer y a la niña. Era de Tomelloso y le gustaba contar historias de muertos. Andrés, junto con Dorotea, la niña y los dos criados, bajaron a la bodega y a la Cueva de los Enanos. Llegó la vendimia y Andrés vio a varios hombres sudando haciendo el vino: fue entonces cuando le dio la razón a Iturrioz en que lo artificial era lo bello.
En invierno Andrés comenzó a ir a La Fraternidad, el casino de Alcolea. Había dos personajes pintorescos, el pianista y el hidalgo, Don Blas Carreño. Don Blas invitó a Andrés a ir a su casa y le enseñó su librería ofreciéndosela para cuando quisiera. Le gustaba hablar con citas, utilizar expresiones de los libros y llamar a los pueblos por su nombre antiguo. Había un joven en el casino, abogado, hijo de usurero que le parecía imbécil.
Vio en la librería unas revistas pornográficas y llegó a la conclusión de que cuando había una vida sexual activa, la pornografía no se necesita y en sitios, como Alcolea, donde la vida sexual es pobre, la pornografía estaba en todo.
Andrés comenzó a tener mala reputación. Dejó de ir al casino y leía en su cuarto. Intentó dejar los libros de filosofía y probó los libros de historia y de astronomía. También probó a escribir. Comenzó a padecer dolores articulares y a caérsele el pelo, ya que él era neuro artrítico. La solución era encontrar una mujer, pero sólo conocía a la hija de Sánchez, y la del Secretario. Se puso a dieta y mejoró, porque sabía que tenía que encontrar a alguien.
Una noche de invierno alguien se cayó en la calle. Era la mujer del Tío Garrota y sufría una conmoción cerebral. Llegó el juez y dos guardias; interrogaron a todo el mundo y preguntaron si se podía interrogar a la vieja a Andrés. La vieja, tenía una lesión cerebral y por ello no podía responder a las preguntas. Al rato, murió y se pensó al principio que había sido el marido quien la había asesinado. Al hacer la autopsia, en la que intervinieron los 3 médicos no dijeron nada convergente, cada uno daba una versión. Andrés defendía que había sido un accidente.
Debido a esto, los pobres del pueblo no le querían. Así que decidió presentar la dimisión, despedirse de Don Blas Carreño y del juez, y hacer las maletas. La última noche, aprovechando que estaban solos Dorotea y Andrés, éste se declaró y pasaron la noche juntos. A la mañana siguiente, Andrés se marchó camino de Aranjuez.