Un hombre rendido ante un contrincante se puede volver a levantar, uno rendido ante el conformismo queda postrado para siempre.

dimarts, 28 de febrer del 2012

Lope de Rueda



Mari Carmen ha resaltado la figura del sevillano Lope de Rueda, ya que se observa en autores como Cervantes o Lope de Vega que tuvo una gran influencia.
Lope de Rueda (1500-1565) destaca, además de en la creación teatral, en el campo de la representación y de la dirección escénica. Recorrió España con su compañía y fue uno de los precursores en el establecimiento de un teatro de carácter profesional.
El teatro de Lope de Rueda refleja la influencia italiana en sus comedias. Pero sus obras más conocidas son sus pasos, piezas teatrales breves de carácter cómico. Los pasos suelen estar protagonizados por personajes arquetípicos como el bobo o el criado y representan una acción desligada de la de la comedia en la que se incluyen. Se trata de un género de carácter popular porque el autor busca expresiones que agraden a un público amplio y con las que este se pueda identificar: aparecen elementos folclóricos en la trama, se emplea un lenguaje coloquial, etc. Este último es uno de los grandes aciertos del autor, pues mantiene lo que se conoce como decoro: sus personajes hablan como les corresponde.
En los pasos de Lope de Rueda suele aparecer el contraste entre el mundo organizado de la sensatez y el mundo al revés que concibe el loco o el simple y que desencadena la comicidad. El bobo es uno de los personajes más representativos de su obra; este se caracteriza además por ser indiscreto, glotón y rudo. A menudo, el paso se centra en la burla que otros personajes hacen de él. Su lenguaje es confuso y tiende al enredo y al equívoco, lo que supone la base del chiste.

diumenge, 26 de febrer del 2012

El teatro renacentista

En el siglo XVI se inicia un período de maduración y de coexistencia de varias formas de teatro que explica el importante desarrollo del género en el siglo siguiente y las fórmulas establecidas posteriormente por Lope de Vega.

El teatro en el siglo XVI

Con respecto a los temas, existe un teatro religioso, heredero de la Edad Media y vinculado a la liturgia, y un teatro profano, que tiene entre sus máximos representantes a Lope de Rueda. El teatro profano manifiesta, por un lado, una tendencia clasicista propia del Renacimiento, pero también una búsqueda de otros cauces que se aproximan a los gustos populares.
Según el tipo de público y los espacios en los que se desarrolla, el teatro del siglo XVI se puede clasificar en tres grupos fundamentales: el teatro populista, que atiende a los gustos generales de la gente común (representado por el teatro religioso de origen medieval y por la obra de Lope de Rueda); el teatro cortesano, vinculado a un público relacionado con la nobleza (especialmente presente en la primera mitad de siglo con géneros como las églogas), y el teatro erudito, que sigue el modelo clásico grecolatino según las tendencias humanistas. Este último se desarrolla en el ámbito universitario, fundamentalmente en la segunda mitad del siglo XVI.
Evolución del teatro durante el siglo XVI:
La primera mitad del siglo XVI se inicia con la publicación de La Celestina. Sin embargo, esta obra constituye un caso aislado y extraño con respecto al panorama teatral de su época. El teatro de estos años se vinculaba a circunstancias concretas de carácter religioso o profano (acontecimientos políticos o cortesanos). La festividad del Corpus, por ejemplo, era un momento típico para la escenificación. Esta se llevaba a cabo sobre carros móviles que se empleaban también en las procesiones. Durante este período, el espacio teatral no es todavía específico: a menudo se representaba en las iglesias, en la calle o en la corte. Las primeras compañías de actores profesionales, que surgen en esta época, no contaban con un lugar propio para la representación, por lo que puede entenderse el primitivo y escaso desarrollo de la escenografía.
La segunda mitad de siglo supone una disminución del contenido crítico y satírico de las obras como consecuencia de la Contrarreforma, pero también un aumento de la actividad teatral y una evolución en los espacios escénicos. Esta época da paso a un teatro regular, realizado en lugares creados a propósito para la representación. Junto con la dramatización en palacios o calles, en el último tercio de siglo comienzan a surgir en las ciudades los corrales de comedias, patios traseros de las casas en los que se desarrollaba un teatro de carácter popular. Este espacio será fundamental para comprender la actividad teatral del Barroco y es consecuencia del gran aumento del gusto por este espectáculo. Al principio, los corrales de comedias son rudimentarios, sin excesiva decoración. Los espectadores se separaban según el sexo y la categoría social. Las mujeres se situaban en la cazuela, una zona elevada en el fondo del recinto, y los hombres asistían de pie en la zona central del patio. Durante el siglo XVI, especialmente en las últimas décadas, tendrá una gran importancia la actividad teatral desarrollada en lugares como Sevilla o Valencia, ciudad con especial contacto con la cultura italiana.

Los autores en el siglo XVI

Durante el siglo XVI destacan dos generaciones de autores:
    La primera generación está formada por autores aún vinculados con la tradición medieval. Entre ellos sobresalen Juan del Encina, autor de las piezas dramáticas que él denominó églogas (Égloga de Plácida y Victoriano), el portugués Gil Vicente, que escribió en castellano parte de su producción, Lucas Fernández o Bartolomé Torres Naharro  La obra de este último destaca por presentar una serie de elementos que serán determinantes en el teatro del siglo siguiente. Una de las aportaciones fundamentales de este autor fue la creación del introito o prólogo recitado por un pastor al comienzo de la obra. Esta forma de introducción (denominada posteriormente loa) será muy común en el teatro del siglo XVII. Asimismo, emplea por primera vez la palabra jornada, para designar a cada una de las partes en las que se divide la obra y que sirve de descanso de la representación. En su obra se trata el tema del honor y los conflictos que este provoca y constituye un antecedente de las comedias de capa y espada posteriores. Además, introduce los amores del gracioso y la criada de la dama como parodia de los sentimientos de los señores. Dentro de su producción teatral destaca especialmente Soldadesca, una obra de carácter realista que incorpora la figura del fanfarrón.
  • A la segunda generación pertenece Lope de Rueda y los autores del grupo valenciano que se integran en un ambiente teatral profesionalizado. Este grupo de autores se caracterizan por buscar nuevas vías de experimentación literaria que se alejan de los moldes clasicistas y se aproximan más a los gustos populares, como, por ejemplo, la exageración de los caracteres o la incorporación de argumentos de carácter nacional.
  • Hay que destacar también que, a finales de este siglo, se desarrolla la primera etapa de la actividad teatral de Cervantes.
FOTO: Se representa a Bartolomé Torres Naharro


divendres, 17 de febrer del 2012

Miguel de Cervantes

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Nació en Alcalá de Henares, pero el día de su nacimiento exacto no se conoce. Se especula que fue el 29 de septiembre de 1547 (día de San Miguel) y murió el 22 de Abril de 1616 (curiosamente el mismo día en que el también  conocido escritor Wiliam Shakespeare falleció). Cuarto hijo del cirujano Rodrigo de Cervantes y de Leonor de Cortinas. Cuando contaba 4 años de edad se trasladó con su familia a Valladolid, ciudad donde estaba afincada la corte del rey de España, Felipe II. En el año 1561 la corte fue trasladada a Madrid, en donde la familia Cervantes se traslada también. Poco se sabe de los estudios que cursara Miguel en su infancia y adolescencia, pero no parece que fueran los que hoy llamamos universitarios. Se sabe que asistió a un colegio de jesuitas pero se ignora la ciudad, aunque se sospecha que fue durante su estancia en Valladolid. Ya en Madrid, parece ser que fue maestro suyo Juan López de Hoyos, destacado literato de la época. Con poco más de veinte años se fue a Roma al servicio del cardenal Acquaviva. Recorrió Italia, se enroló en la Armada Española y en 1571 participó con heroísmo en la batalla de Lepanto, "la más grande ocasión que vieron los siglos". En la batalla de Lepanto, que es donde comienza el declive del poderío turco en el Mediterráneo, formaban el frente cristiano: la marina española; el estado del Vaticano; y el estado de Venecia. Allí fue en donde Cervantes, a consecuencia de un disparo de arcabuz recibido en el pecho y en el brazo izquierdo, perdió gran parte de la movilidad de éste, por lo que fue llamado el Manco de Lepanto
El 26 de septiembre de 1575, cuando regresaba a España, los corsarios asaltaron su barco en la desembocadura del río Ródano, le apresaron y llevaron a Argel, donde sufrió cinco años de cautiverio. Cervantes quedó libre después de que unos frailes trinitarios pagaran por él un rescate, el 19 de septiembre de 1580. A su regreso a Madrid encontró a su familia en la ruina. Cuando contaba 37 años de edad se casa en Esquivias (Toledo) con Catalina de Salazar y Palacios, de 19 años; arruinada también su carrera militar, intenta sobresalir en las letras. Y publica la novela "La Galatea" (1585) y lucha, sin éxito, por destacar en el teatro. Sin medios para vivir, es destinado a Andalucía como comisario de abastos y recaudador de impuestos para la Armada Invencible. Allí acaba en la cárcel, acusado de irregularidades en sus cuentas. También fue excomulgado por tres veces ante el intento de cobrar a la iglesia los impuestos que ésta estaba obligada a satisfacer.
En 1605 publica la primera parte del Quijote; el éxito dura poco. En 1606 regresa a Madrid, en donde vive con apuros económicos y se entrega a la creación literaria. En sus últimos años publica las "Novelas ejemplares" (1613), el "Viaje del Parnaso" (1614), "Ocho comedias y ocho entremeses" (1615) y la segunda parte del Quijote (1615). El triunfo literario no lo libró de sus penurias económicas. Dedicó sus últimos meses de vida a "Los trabajos de Persiles y Segismunda" (de publicación póstuma, en 1617). Murió en Madrid el 23 de abril de 1616 y fue enterrado de caridad.
Cervantes centró sus primeros afanes literarios en la poesía y el teatro, géneros que nunca abandonaría. Su obra poética abarca sonetos, canciones, églogas, romances, letrillas y otros poemas menores dispersos o incluidos en sus comedias y en sus novelas. También escribió dos poemas mayores: Canto de Calíope (incluido en "La Galatea") y "Viaje del Parnaso" (1614). La valoración de su poesía se ha visto perjudicada por ir incluida dentro de casi todas sus novelas, por la celebridad alcanzada como novelista en prosa e incluso por su propia confesión en este famoso terceto que figura en "Viaje del Parnaso":

Yo, que siempre trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo.
Aunque en otras ocasiones se enorgullece de sus versos, en su tiempo no logró ser reconocido como poeta.
Tampoco tuvo mejor suerte en el teatro, por el que se sintió atraído desde joven; al regreso del cautiverio llegó a estrenar con éxito varias comedias, pero tampoco sus contemporáneos lo aceptaron como dramaturgo. Cervantes, con una concepción clásica del teatro, tuvo que soportar el triunfo arrollador de Lope de Vega (su eterno rival) en la escena española.
De la primera época (1580-1587), anterior al triunfo de Lope de Vega, se conservan dos tragedias: "El trato de Argel" y "La destrucción de Numancia". A la segunda época pertenecen las "Ocho comedias y ocho entremeses" (1615). Las comedias son "El gallardo español"; "La casa de los celos y selvas de Ardenia"; "Los baños de Argel"; "El rufián dichoso"; "La gran Sultana doña Catalina de Oviedo"; "El laberinto de amor"; "La entretenida y Pedro de Urdemalas".. Y los entremeses: "El juez de los divorcios"; " El rufián viudo"; " La elección de los alcaldes de Daganzo"; " La guarda cuidadosa"; " El vizcaíno fingido"; " El retablo de las maravillas"; " La cueva de Salamanca"; "El viejo celoso".
En la prosa narrativa Cervantes empezó escribiendo una novela pastoril que fue su primer libro publicado, con el título de "Primera parte de La Galatea" (1585) aunque nunca hubo una segunda parte. Entre 1590 y 1612 Cervantes fue escribiendo una serie de novelas cortas que, después del reconocimiento obtenido con la primera parte del Quijote en 1605, acabaría reuniendo en 1613 en la colección de "Novelas ejemplares".
Es posible que Cervantes empezara a escribir el Quijote en alguno de sus varios periodos de encarcelamiento a finales del siglo XVI, pero casi nada se sabe con certeza. En el verano de 1604 estaba terminada la edición de la primera parte, que se publicó a comienzos de 1605 con el título de "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha"; el éxito fue inmediato. Luego en Tarragona, en el año 1614 aparecía la publicación apócrifa escrita por alguien oculto en el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, quien acumuló en el prólogo insultos contra Cervantes. Alguno de sus biógrafos apunta a su eterno rival y enemigo Lope de Vega, como la persona que se ocultaba tras el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda. Cervantes llevaba muy avanzada la segunda parte de su inmortal novela, pero acuciado por el robo literario y por las injurias recibidas, hubo de darse prisa para la publicación de su segunda parte que tituló "El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha" y apareció en 1615; por ello, a partir del capítulo LIX, no perdió ocasión de ridiculizar al falso Quijote y de asegurar la autenticidad de los verdaderos don Quijote y Sancho. En 1617 las dos partes se publicaron juntas en Barcelona. Y desde entonces el Quijote se convirtió en uno de los libros más editados del mundo y, con el tiempo, traducido a todas las lenguas con tradición literaria.
Aunque la verdadera y merecida fama, le viene a Miguel de Cervantes por su inmortal novela de don Quijote de la Mancha y por otras novelas de menor repercusión, traemos a esta página web una escogida selección de poesías de las que casi todas ellas han sido extraídas de sus obras en prosa más conocidas. Con esto intentamos dar a conocer también la dimensión de gran poeta del Siglo de Oro español, que por derecho le corresponde, y al que en su tiempo fue galardonado con los apelativos popularmente otorgados de "Fénix de los Ingenios" y "Príncipe de las Letras Españolas".